Los niños también se deprimen

depression

Durante mucho tiempo se ha creído que la depresión era cosa de adultos,que los niños no tienen problemas laborales, de pareja, así que no tenían motivo para deprimirse. Además existe el mito del “niño feliz”: la infancia es la mejor época, sin problemas, donde todo es divertido. Pero la realidad es bien distinta a todo esto.

La realidad nos cuenta que casi un 18% de los adolescentes entre 12 y 18 años han sufrido algún trastorno depresivo en algún momento de su vida.
El trastorno depresivo no es algo pasajero que desaparezca con el tiempo, sino que requiere tratamiento para superarlo, especialmente psicológico.

Es importante distinguir la depresión de alguna conducta que puede pertenecer al repertorio del trastorno depresivo sin llegar a serlo. Lo distinguiremos fundamentalmente por la frecuencia, intensidad y duración de esas conductas.

La expresión de los síntomas varían con la edad, ya que en los niños más pequeños suelen ser más habituales las conductas motoras o fisiológicas, en cambio en los adolescentes predominan los componentes más cognitivos. Es decir, pensamientos negativos sobre uno mismo, problemas de autoestima, en el caso de los adolescentes, y lloros, dolor de cabeza, irritabilidad en el caso de los niños.

Los padres en muy pocas ocasiones llevan a sus hijos a consulta creyendo que su hijo puede padecer depresión, sino que el motivo suele ser otro, como comportamientos agresivos o desafiantes. Este problema puede pasar inadvertido para muchos padres, y es en la consulta donde se detecta el verdadero diagnóstico depresivo, o depresión más el problema que detectaron los padres.

Como los síntomas del niño/adolescente a veces no son exactamente los del adulto, vamos a exponer los síntomas más característicos según la edad:

Menores de 6 años: rabietas,irritabilidad,pérdida de apetito,menos actividad, pesadillas, autoagresiones.

De 6 a 12 años: tristeza, abatimiento, baja autoestima, sentimientos de culpa, problemas de atención.

De 13 a 18 años: tristeza, rebeldía, fatiga, falta de energia, ideas suicidas y preocupación por la imagen corporal.

Así que es muy importante una detección precoz para poder intervenir lo antes posible y no agravar aún más el estado del niño.

Escriba una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *